Tener buenos hábitos es el primer paso; sostenerlos en el tiempo es lo que marca la diferencia. Aquí van ideas para aprovechar tu rutina al máximo.
La constancia por encima de la intensidad
Es mejor un hábito pequeño y diario que un gran esfuerzo puntual. La regularidad es la que construye resultados duraderos.
Encadena hábitos
Asocia un hábito nuevo a uno que ya tengas: por ejemplo, colocar tu tarjeta en la mesita justo después de cepillarte los dientes por la noche. Así se refuerzan entre sí.
Revisa y ajusta
Cada semana, dedica un momento a observar cómo te has sentido y a ajustar lo que no funcione. El bienestar es un proceso que se afina con el tiempo.
Escrito por
Robert Gutiérrez
Divulgador de bienestar y tecnología de frecuencias
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